lunes, 22 de agosto de 2016

Primera parte, episodio 10, Atrapados en la red



Bienvenidos al foro de la Amistad.
Creado por Juan.

...—Juan: Hola, buenos días a todos y, dicho esto, al igual que la vida sigue su curso sin detenerse por nada ni por nadie:

Corría el mes de mayo de 1996, la primavera se mostraba esplendorosa después de haber superado un crudo y frío invierno, con ella todo volvía a resurgir para recobrar la esperanza perdida. Así me sentí al recibir la noticia aquel día. /Hola cariño, te traigo una sorpresa que espero sea de tu agrado, me dijo María Jesús nada más entrar en casa. /Hola mi amor, a estas alturas, pocas cosas me sorprenden, espero que al menos sea positivo. /Vamos a ser padres otra vez, algo tendrá que salirnos bien, ¿no crees? /Sí, claro. Supongo que algún día se tendrá que terminar de una vez esta mala racha y podemos disfrutar un poco de la vida. /Al cabo de unos segundos caí en cuenta y me abracé a ella llorando por la emoción. /El tiempo fue transcurriendo sin ningún contratiempo y si todo cursaba como es lo normal, el nacimiento sería para últimos de diciembre. /Recuerdo, como si hubiese sido ayer mismo, que nos encontrábamos paseando por el pueblo, cuando la casualidad hizo que me encontrase con un amigo, de los pocos que tuve en la infancia, al cual hacía muchos años que no veía y según me dijo habían pasado más de 20 años,  desde que se había marchado a la capital de España y, a pesar del tiempo transcurrido, no imposibilitó el que al reconocernos mutuamente, nos fundiésemos en un fuerte abrazo y después nos pasamos un buen rato intercambiando información de cómo nos iba en la vida. /Vamos a tomar algo, que esto hay que celebrarlo. Eres muy importante para mí y siempre te he recordado, me dijo sonriendo. / Tú, también has estado en los míos, eres una de las pocas personas que me trataron con cariño y para mí eras como un hermano, pero de los buenos, ¿eh? /He venido a visitar a mis padres y justo me iba hoy, ha sido una suerte encontrarme con vosotros, ya que pregunté a algunos, ¿Qué era de ti?, y, además de hablarme mal de ti, me dijeron que estabas loco, pero, ¡doy gracias a Dios!, por haber hecho posible el reencuentro y comprobar que todo es mentira y fruto de su maldad. ¡Vergüenza les tendría que dar!, estar toda la vida metiéndose contigo, ¡por lo noble y buena persona que eres! /Jacinto, ¡por favor!, cóbrate lo que hemos tomado y dame también esa serie de lotería. /Toma Juan, la mitad es para vosotros y, ¡ojalá!, que la suerte premie al destino, por habernos puesto de nuevo en el mismo camino. /En la madrugada del día 22 María Jesús se puso de parto y, como la criatura venía de nalgas, tuvieron que hacerle la cesárea. /Al amanecer, aprovechando que las dos se habían quedado dormidas y según me había dicho el médico tendrían que permanecer un par de días o tres en el hospital, decidí marcharme a casa para comer un poco y, después de levantarle, asearle, vestirle y darle el desayuno a Julián, llamé a la vecina de enfrente, la puse al corriente de la situación, y tras darme la enhorabuena y hacerse cargo del pequeño, salí trotando para regresar cuanto antes al hospital. /Recuerdo que oí una voz lejana, me detuve un momento. /¡Enhorabuena Juan!,  vaya suerte que has tenido. / Sí, así es, ya tengo la parejita. /¡Hombre!, suerte por lo de la niña y por lo de la lotería, o  es que ahora, ¿te quieres hacer el tonto?/¡¿Qué lotería?!, le dije sin saber de que me estaba hablando. /En el bar de Jacinto, ha tocado el gordo de Navidad y se dice y se comenta por todo el pueblo: que la única serie con ese número os la habéis llevado “Luisito pun nariz pistola” y tú, justamente el día anterior, así es que de nada sirve que te hagas el desentendido. /Pues, es la primera noticia que tengo, ¡gracias, por avisarme!, le dije sin emoción alguna, ya que esa persona se había burlado de mí durante muchos años. /Me acerqué hasta el bar y, desde la distancia, pude observar que era cierto, tenía puesto un cartel en la puerta con el número premiado, lo memoricé y me fui corriendo a mi casa con la intención de comprobar si era el mismo número, y al comprobarlo, salí corriendo hasta el hospital. / Recuerdo que todo el mundo me miraba sin salir de su asombro al verme correr de aquella manera y gritando: ¡La niña! ¡La niña! /¿Qué le pasa a la niña?, me dijo María Jesús. /¡Qué no viene sola! / La cara de mi esposa parecía un poema. /¡¿Cómo que no viene sola?!, pero, si he tenido una nada más. /La niña viene con un pan debajo del brazo, me calmé un poco y, por fin, pude explicarle. /Mi amor, nos ha tocado el gordo de Navidad. Ya iba siendo hora de que nos ocurra algo bueno cariño. /Ves, cariño, cómo tenía razón cuando te he dicho más de una vez, que después de una mala racha siempre llega una buena, me dijo abrazándose a mí temblorosa como un flan y llorando como una Magdalena. /La vida me dio un giro de 180º, tiempo atrás soñábamos que algún día podríamos cambiar de vivienda y comenzar una nueva vida. Apartándonos un poco de allí, dónde desde niño los malnacidos no hacían otra cosa que burlarse de mí. /Lo primero que hicimos con el dinero fue comprarnos un coche, ya que, a pesar de contar con el carnet de conducir desde tiempo atrás, no había sido posible comprar un vehículo. /Después de recuperarse del parto y transcurridos seis meses, decidimos darnos una vuelta por la zona en expansión y estuvimos visitando unas viviendas de reciente construcción, en la ciudad de Augusta Emerita, Mérida…

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